50 años del golpe, 50 años de neoliberalismo "casi" ininterrumpidos y un poco más...
1. Quien crea que el neoliberalismo es sólo un conjunto de ideas económicas decimonónicas y obsoletas se equivoca. En efecto, los economistas pierden de vista un aspecto fundamental que Michel Foucault, filósofo, ha sabido captar en el preciso momento en que el neoliberalismo se volvía en Europa y Estados Unidos una política real.
2. El neoliberalismo no es una mera teoría económica. Es una gubernamentalidad, es decir, una matriz de gobierno de las conductas que produce y/o crea y/o transforma la sociedad para realizar la idea del libre mercado. Para el neoliberalismo, a diferencia del liberalismo, el mercado no es una naturaleza que hay que dejar ser (laissez faire), sino una idea que debe ser impuesta a la sociedad. Y si bien la gubernamentalidad neoliberal no regula el mercado, es fuertemente intervencionista a nivel social para crear las condiciones de posibilidad de una sociedad de la libre competencia. Esa capacidad de gobierno e intervención se ha potenciado en las últimas décadas gracias a las tecnologías de la información y de las comunicaciones que penetran hasta lo más profundo de la subjetividad individual (¿Qué otro propósito podría tener eso que llaman inteligencia emocional, el neuro-management o la economía misálgica?).
3. El neoliberalismo es, asimismo, fobia al Estado en tanto regulador, planificador y proteccionista. El Estado de bienestar que supimos conocer conduciría, según la escuela económica neoliberal, al totalitarismo. El único rol admitido para el Estado es garantizar el orden y la seguridad para que el mercado pueda realizarse (Rule of law o Estado de derecho). El mercado requiere además la eliminación de cualquier mecanismo anti-competitivo: aranceles, subsidios, pero también seguridad social, protección del empleo, educación y salud públicas alteran el mercado en la medida en que no permiten la realización de la competencia pura. A nivel subjetivo, se necesitan máquinas emprendedoras o máquinas-idoneidad que compitan entre sí para incrementar la rentabilidad de su propio capital humano (constitución genética/formación). Desaparecen las nociones de trabajo, fuerza de trabajo y, sobre todo, de explotación. Todos somos capitalistas, asumimos nuestros propios riesgos de inversión y salimos al mercado a competir. Cualquier alteración a la competencia (asociaciones gremiales, por ejemplo) se considera una aberración en tanto altera la condición necesaria para que haya mercado: la competencia pura.
4. ¿Puede gobernarse ese estado de naturaleza, esa guerra de todos contra todos, el horizonte prometido por el neoliberalismo? Sí, a la manera de la psicología comportamental, es decir, a través de la actuación sobre el “medio” y la modificación de las variables de manera tal que se refuercen las conductas favorables a la realización del mercado. ¿No funcionan los grandes medios de comunicación, las redes sociales, creando “ambientes” en donde los sujetos una y otra vez casi a diario se ven obligados a elegir entre alternativas de consumo, de opinión, forzados a “reaccionar” al modo de la teoría de la preferencia (corazón de la teoría neoclásica en economía), lo cual garantiza la trazabilidad y la predictibilidad de nuestras conductas, facilitando su gobierno? Sin duda, la grieta o las grietas no tengan otro sentido que volvernos más gobernables.
5. Las ideas neoliberales, nacidas en Alemania en los años 30, e impulsadas a fines de la Segunda Guerra Mundial en contra del keynesianismo imperante, sobrevolaron nuestro territorio desde la década del 50, cuando, luego del derrocamiento del segundo gobierno de Perón, bombardeo mediante, el mismísimo Von Hayek visita al mismísimo Pedro Aramburu en 1956. Años más tarde, von Mises asiste a la Facultad de Ciencias Económicas, invitado por Benegas Lynch (padre) para brindar una serie de conferencias en las que no se privó de hablar del “dictador” Perón y del sindicalismo argentino, además del déficit fiscal, la emisión monetaria incontrolada y, por supuesto, del libre mercado. Benegas Lynch (padre), Roque Fernández, más tarde Álvaro Alsogaray, Krieger Vasena entre otros serán todos partícipes activos en la difusión de estas ideas, y algunos de ellos funcionarios de gobiernos de facto que trataron de imponer la libertad de mercado, aunque fueron rápidamente expulsados por grupos militares nacionalistas industrialistas que participaban de esos mismos gobiernos; pero sobre todo por la proliferación de organizaciones de raigambre obrera y estudiantil cada vez más radicales, así como por una vigorosa resistencia peronista; ambas intimidantes para la burguesía local.
6. El desbloqueo del neoliberalismo como
política real comienza con el Plan Rodrigo. Como muestra bastan algunos nombres
de los que conformaban el equipo del Ministro Celestino Rodrigo: Pedro Pou
(Escuela de Chicago), Ricardo Zinn (antiperonista confeso) y Nicolás Catena
(Universidad de Columbia); equipo que recibió el apoyo de encumbrados
empresarios del agro y la industria, como Martínez de Hoz, Fortabat, Perez
Compac y Techint. Zinn, alma mater del Plan Rodrigo, describía lo anterior como
“un populismo «desenfrenado» que había exacerbado un consumismo subsidiado
haciendo que el pueblo devorara a la nación”. Nada nuevo. En la Segunda
fundación de la república, prometía transformaciones culturales como revertir
el carácter pecaminoso que tenía el éxito material en nuestra sociedad o
convertir las elecciones en actos de consumo y las plataformas políticas en
proyectos para consumidores o convertir la salud en una responsabilidad individual en contra de la seguridad social o también movilizar los mecanismos
psicológicos de la preocupación por la eficiencia individual en el trabajo
gracias a la supresión de la estabilidad del empleo. ¿Les suena?
7. La crisis económica, pero sobre todo
por la crisis política que desencadenó la muerte de Perón parecían legitimar la
lucha que venían llevando adelante las múltiples organizaciones de base, el
sindicalismo clasista y los sectores revolucionarios del peronismo. El
aniquilamiento de las fuerzas revolucionarias fue, para la burguesía local, la
condición necesaria para disciplinar a las masas y, al mismo tiempo, allanar el
terreno para dar a luz a la sociedad de mercado. Y así se hizo. Persecución y
desaparición, pero también derrumbe de los salarios, aumento del desempleo y la
pobreza. Sin embargo, la ortodoxia respecto de las condiciones laborales, el
empleo y la seguridad social, se mantuvo proteccionista y subsidiaria para con
las grandes industrias y alguna facción militar no del todo convencida por la
idea de que achicar el Estado llevaría a agrandar la Nación. Volvió entonces la
inestabilidad, y vino la guerra, y el proyecto neoliberal bañado en sangre
mostró sus garras.
8. Para el neoliberalismo alemán, el
golpe de fuerza teórico que ayudó a que sus ideas se impongan al momento de la
reconstrucción alemana fue precisamente la facistización del Estado.
Proteccionismo, planificación, dirigismo y regulación se identificaban con el
Estado nazi. En la pos-dictadura argentina, el Estado -que apenas había podido
tocar el gobierno de facto- fue también objeto de fobias. Por derecha, se
imponía el discurso del Estado deficitario e ineficiente. Por izquierda, se
asimilaba el Estado al Terror, por lo cual quitarle dimensión, fuerza y
capacidad resultaba difícil de discutir. Consensos y convergencias por
izquierda y por derecha que quizá haya que interpretar como señales de que una
gubernamentalidad más sofisticada se había implantado ya sin escollos.
9. El kirchnerismo, emergido del “Que se
vayan todos”, resultó ser un corte en esta historia, adoptando una política
orientada a la recuperación del “Estado como factor central en la construcción
de una sociedad justa, equitativa, libre, armoniosa y solidaria”. Mientras los
sindicatos, las organizaciones sociales, recobraban su rol protagónico, la
justicia social y seguridad social volvieron a ser bandera de las políticas
públicas. Llegamos a creer que hablar de neoliberalismo ya empezaba a resultar
demodé. Pero había una sociedad ya transformada a fuerza de informalidad, “adaptada” al mercado, sensible a la inflación y para la
que los derechos eran vistos como privilegios.
10. Especulación financiera e inestabilidad económica, y un regreso meritorio pero fallido del peronismo por múltiples causas que escapan a esta escritura, nos traen nuevamente al proyecto neoliberal en su versión 3.0, la versión más cruda y desenmascarada del ideario en boca de un fanático que se impuso por las urnas bajo amenaza de una hecatombe económica. Aperturismo, desregulación, reducción de los costos laborales, anti-estatismo, ahora consensuados por una mayoría para quienes emprender, asumir riesgos y competir son una realidad desde hace décadas.
Cuando le pidieron al Presidente de los Estados Unidos explicaciones sobre la ayuda económica que le concedió al actual gobierno argentino, Trump dijo casi con compasión los argentinos están muriendo.
¡Ojalá la memoria se torne coraje!
· Murillo,
Susana (2015). Neoliberalismo y gobiernos de la vida. Diagrama global y sus
configuraciones en la Argentina y América Latina. Editorial Biblos. Buenos
Aires.
· Foucault,
Michel (2007). Nacimiento de la
biopolítica: Curso del Collège de France (1978-1979) (H. Pons, Trad.).
Fondo de Cultura Económica.

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